
¿Por qué contratar a un diseñador gráfico?
El diseño gráfico es una disciplina joven que se consolida como profesión durante el siglo XX. Descubre por qué es fundamental para tu empresa.
El diseño gráfico, tal como lo conocemos hoy, es una disciplina relativamente joven.
Aunque la comunicación visual ha acompañado a la humanidad desde tiempos remotos —desde los primeros símbolos hasta la imprenta—, el diseño gráfico se consolida como profesión durante el siglo XX, estrechamente vinculado al desarrollo de la industria, la publicidad y los medios de comunicación modernos.
No es hasta mediados de ese siglo que el término "diseño gráfico" comienza a utilizarse de forma sistemática y a enseñarse académicamente como una disciplina autónoma.
Esta juventud profesional explica, en gran medida, por qué aún existe desconocimiento sobre su verdadero alcance y sobre la función estratégica que cumple dentro del mundo empresarial.
No se trata de una falta de interés, sino de un proceso natural: muchas empresas aún no han tenido el tiempo histórico suficiente para asimilar el diseño como una herramienta estructural y no solo como un recurso estético.
La necesidad silenciosa
Sin embargo, en un entorno cada vez más competitivo y visual, el diseño gráfico se ha convertido en una necesidad silenciosa: una de esas necesidades que muchas empresas no saben que tienen hasta que comienzan a enfrentar problemas de comunicación, posicionamiento o credibilidad.
Para entender su importancia, resulta útil recurrir a una analogía sencilla pero poderosa: una empresa funciona, en muchos sentidos, como una persona.
De hecho, legalmente lo es, una persona jurídica.
Como cualquier ser humano, una empresa posee valores, principios y cualidades que definen su comportamiento; cumple una función en la sociedad a través de su actividad económica; tiene objetivos, una misión y una visión que orientan su camino.
Pero, al igual que las personas, también tiene un rostro, una forma de presentarse ante los demás, una presencia visible que genera una primera impresión.
El rostro de tu empresa
Ese rostro no es abstracto.
Está compuesto por elementos concretos: un logotipo, una paleta de colores, tipografías, estilos gráficos, formas de comunicación visual coherentes entre sí.
Es precisamente ahí donde entra en juego el diseño gráfico y, de manera específica, el diseño de identidad visual.
Así como una persona se reconoce por su manera de vestir, de hablar y de comportarse, una empresa es reconocida por su identidad visual.
Y del mismo modo que una imagen personal descuidada puede generar desconfianza, una identidad visual improvisada o incoherente puede afectar directamente la percepción que el público tiene de una empresa, independientemente de la calidad real de sus productos o servicios.
Más allá de lo estético
El diseño gráfico no se limita a "hacer bonito".
Su función principal es comunicar con claridad, coherencia y estrategia.
Ordena la información, jerarquiza los mensajes, traduce valores abstractos en formas visuales comprensibles y memorables.
Un buen diseño construye credibilidad, diferencia a la empresa de su competencia y aumenta el valor percibido de lo que ofrece.
En muchos casos, es el primer contacto entre la empresa y sus públicos, y como toda primera impresión, tiene un peso decisivo.
El marco legal en Cuba
Esta importancia no es solo conceptual o comercial.
En el contexto cubano actual, el diseño gráfico ha adquirido además un peso legal significativo.
Con la implementación de la nueva Ley de Diseño, regulada por la Oficina Nacional de Diseño Industrial (ONDI), se establece que toda empresa, independientemente de su forma de gestión —estatal o no estatal—, debe contar con un Manual de Identidad Visual.
Este documento no es un formalismo, sino una herramienta reguladora que garantiza coherencia, correcto uso de la identidad y cumplimiento de los estándares visuales de la empresa.
Además, dicho manual está sujeto a auditoría, lo que refuerza su carácter obligatorio y su importancia dentro de la estructura empresarial.
Estas regulaciones también establecen que los servicios de diseño gráfico solo pueden ser contratados legalmente a profesionales inscritos en el Registro del Diseñador de la ONDI, quienes poseen un número de registro que los acredita para ejercer.
Este marco legal busca proteger tanto a las empresas como a la profesión, asegurando que los servicios de diseño se realicen con rigor técnico, responsabilidad profesional y respaldo institucional.
Estudio vs. Freelance
En este punto, se vuelve especialmente relevante comprender la diferencia entre contratar a un estudio de diseño y recurrir a soluciones informales.
En el contexto cubano, un diseñador freelance, de manera independiente, no cuenta con autorización legal para vender directamente sus servicios a una empresa, salvo que lo haga a través de mecanismos específicos como asociaciones profesionales o mediante contratación directa como parte de la nómina fija de la entidad.
Esto puede generar vacíos legales, riesgos administrativos y falta de respaldo ante auditorías o procesos de revisión institucional.
Un estudio de diseño, en cambio, ofrece una estructura legal, técnica y profesional que garantiza seguridad al cliente.
En Aimas Estudio nos encargamos de que todas las regulaciones vigentes se cumplan correctamente, desde la contratación legal de los servicios hasta la entrega de un Manual de Identidad Visual acorde a los requerimientos establecidos.
Esto no solo protege a la empresa desde el punto de vista jurídico, sino que asegura coherencia, calidad y continuidad en su comunicación visual.
Calidad profesional garantizada
Además, el valor de un estudio no radica únicamente en su estatus legal, sino en el nivel profesional de su equipo.
En Aimas Estudio, todos los participantes de los proyectos somos egresados del Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y estamos debidamente inscritos en el Registro del Diseñador.
Esto garantiza un enfoque metodológico sólido, dominio conceptual y una visión estratégica del diseño, entendiendo la identidad visual no como un simple conjunto de gráficos, sino como un sistema vivo que representa a la empresa en cada uno de sus puntos de contacto con la sociedad.
Conclusión
Comprender la importancia del diseño gráfico es comprender que una empresa no solo necesita funcionar bien, sino también parecerlo, comunicarlo y sostenerlo en el tiempo.
El diseño es el puente entre lo que una empresa es y cómo es percibida.
Ignorarlo no elimina su impacto; solo deja ese impacto al azar.
Invertir en diseño profesional es, en última instancia, invertir en claridad, coherencia, legalidad y proyección futura.
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En Aimas Estudio ofrecemos servicios legales de identidad visual, campañas promocionales y sitios web. Todos nuestros diseñadores están registrados en la ONDI y somos egresados del Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana.
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